
Informe advierte que más de 500 millones de cristianos tienen dificultades para acceder a la Biblia

Más de 500 millones de cristianos en todo el mundo enfrentan restricciones para acceder a la Biblia, según un nuevo informe de Bible Access Initiative.
La Lista de Acceso a la Biblia 2026, publicada el 1 de octubre, identifica distintos obstáculos que dificultan el acceso a las Escrituras. Entre ellos figuran la persecución religiosa, la pobreza, el analfabetismo, la falta de electricidad, la infraestructura deficiente y el acceso limitado a Internet.
Afganistán encabeza la clasificación de países con mayores restricciones, seguido por Yemen, Somalia, Corea del Norte, Eritrea y Mauritania, todos incluidos en la categoría de “máximas restricciones”.
Turkmenistán, Libia, Sudán, Irán, Comoras y Maldivas aparecen dentro del grupo de países con “restricciones extremas”.
El informe también identifica naciones con “restricciones severas”, entre ellas China, Pakistán, India, Nigeria, Arabia Saudita, Siria, Irak, Etiopía, Cuba y Malasia.
Nicaragua, Rusia, Colombia, México, Ucrania y Uganda figuran entre los países que presentan “algunas restricciones”.
La investigación también advierte sobre la escasez de ejemplares de la Biblia. República Democrática del Congo, Etiopía, Nigeria e India registran, cada uno, un déficit superior a los 10 millones de ejemplares.
Uganda, Tanzania, China, Indonesia, Angola y Mozambique también enfrentan importantes carencias.
Wybo Nicolai, cocreador de la iniciativa, señaló que el hecho de que la Biblia esté disponible en Internet o en librerías no significa necesariamente que las personas puedan acceder a ella.
En algunos lugares, obtener las Escrituras puede representar un riesgo debido a la persecución religiosa. En otros, las dificultades están relacionadas con la pobreza o la falta de conectividad.
Ken Bitgood, fundador de Digital Bible Society, explicó que el propósito del informe es identificar los lugares donde se necesita mayor apoyo de iglesias, organizaciones misioneras y agencias bíblicas para facilitar el acceso a la Palabra de Dios.
El estudio plantea así un panorama en el que las barreras para acceder a la Biblia son diversas y no se limitan a contextos de persecución religiosa, sino que también están vinculadas con condiciones sociales, económicas y de infraestructura.
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