Al menos 60 cristianos murieron en dos ataques en Etiopía y crece la preocupación por la violencia religiosa

Las agresiones ocurrieron en la región de Oromía y dejaron cinco niños entre las víctimas fatales. Además, unas 20 personas resultaron gravemente heridas y 20 viviendas fueron incendiadas. La Iglesia Ortodoxa Tewahedo reclamó protección para la población civil y justicia para los responsables.
Hace 13 horas Actualidad

Al menos 60 cristianos ortodoxos fueron asesinados en dos ataques ocurridos en la Zona Arsi, en la región de Oromía, Etiopía. Los hechos, perpetrados el 20 y el 24 de octubre, fueron denunciados por el Santo Sínodo de la Iglesia Ortodoxa Tewahedo de Etiopía, que calificó las agresiones como “masacres brutales e implacables” y exigió medidas para proteger a la población civil.

Según la información difundida por la Iglesia y recogida por medios internacionales, las víctimas incluyen cinco niños. Los ataques también dejaron unas 20 personas gravemente heridas y 20 viviendas completamente incendiadas. Aunque las fuerzas de seguridad llegaron a la zona, no lograron detener la violencia, que provocó la huida de numerosos habitantes.

Etiopía es un país de mayoría cristiana, principalmente ortodoxa, y cuenta también con una importante población musulmana, que representa cerca de un tercio del total. Las agresiones recientes se suman a una serie de episodios violentos que afectan a las comunidades cristianas de Oromía.

LOS DOS ATAQUES EN LA ZONA ARSI

El primer episodio ocurrió el 20 de octubre en el distrito de Merti, donde murieron 14 personas. Cuatro días después, el sábado 24, se produjo un segundo ataque en el distrito de Shirka, donde fueron asesinadas otras 46 personas. Los agresores actuaron en tres zonas diferentes, según los datos difundidos.

Un testigo citado por la BBC indicó que entre los fallecidos había cinco niños.

La Iglesia ortodoxa sostuvo que los ataques vulneran las garantías constitucionales relacionadas con la libertad religiosa y el derecho a la vida. Por ese motivo, reclamó que las autoridades condenen públicamente los hechos, investiguen las responsabilidades e impidan que vuelvan a producirse agresiones similares.

La institución también advirtió que los ataques contra cristianos se han intensificado y señaló que las alertas formuladas anteriormente no han obtenido una respuesta suficiente.

ACUSACIONES CONTRA EL EJÉRCITO DE LIBERACIÓN OROMO

El portavoz del gobierno regional de Oromía, Hailu Adugna, atribuyó los ataques al Ejército de Liberación Oromo (OLA) y a sus aliados. Según su versión, el objetivo sería provocar un conflicto étnico y religioso para desviar la atención de las derrotas militares sufridas en el norte del país. Sin embargo, no presentó pruebas para respaldar esa acusación.

Adugna lamentó las muertes, aseguró que se habían adoptado medidas contra los responsables y prometió asistencia para los heridos y las personas desplazadas.

El OLA, que reclama mayores derechos para el pueblo oromo, no se había pronunciado sobre estos ataques en la información publicada. En febrero, su líder, Jaal Marroo, negó en una entrevista con la agencia AP que sus combatientes atacaran a civiles.

El grupo forma parte de la Alianza de Fuerzas de los Pueblos Etíopes para la Supervivencia, una coalición de siete organizaciones creada en septiembre con el objetivo de derrocar al gobierno del primer ministro Abiy Ahmed. En esa alianza también participan el Frente de Liberación del Pueblo de Tigray y el movimiento amhara Fano.

UN CONFLICTO QUE SE PROLONGA DESDE 2018

Oromía, una región de unos 40 millones de habitantes, atraviesa desde 2018 un conflicto entre las fuerzas gubernamentales y el OLA. A esa confrontación se suman otros grupos armados y bandas criminales, a los que se atribuyen asesinatos, extorsiones y secuestros contra la población.

Un informe del Consejo Etíope de Derechos Humanos publicado en julio cifró en 458 las personas asesinadas en ataques en la zona durante los cuatro años anteriores. El documento señaló que se habían registrado agresiones recurrentes, especialmente contra cristianos.

Sin embargo, la violencia no afecta exclusivamente a una comunidad religiosa. También se documentaron ataques contra musulmanes, mientras que residentes de la región describen el conflicto como una combinación de tensiones étnicas y religiosas.

Investigadores de Naciones Unidas han acusado al OLA de cometer asesinatos, violaciones y secuestros. Por otra parte, organizaciones de derechos humanos, entre ellas Amnistía Internacional, han documentado abusos atribuidos a las fuerzas gubernamentales, como ataques indiscriminados con drones, ejecuciones extrajudiciales y desapariciones.

Amnistía también advirtió que los cortes de internet y las restricciones a la prensa independiente dificultan conocer la verdadera magnitud del sufrimiento de la población civil.

En este contexto, las recientes muertes reavivan los reclamos de protección para las comunidades afectadas y de investigaciones que permitan esclarecer las responsabilidades por los ataques.

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