












La iglesia menonita Roca de Refugio, fundada en 2023 por la pastora Dianne García en San Antonio, Texas, se convirtió en un punto de apoyo para familias migrantes que atraviesan situaciones de temor e incertidumbre ante el incremento de las detenciones y deportaciones.
La comunidad, conocida como “la iglesia de los migrantes”, brinda acompañamiento religioso, asistencia económica y alojamiento temporal a personas que necesitan un lugar seguro. Según los registros que mantiene García, 32 colaboradores de la congregación fueron arrestados y deportados en los últimos meses, mientras que uno de cada cuatro feligreses tiene algún familiar detenido o expulsado de Estados Unidos. Además, cerca de 50 menores de la comunidad viven actualmente sin uno de sus padres.
García, estadounidense e hija de una mujer nacida en Ecuador, creó la iglesia junto con cuatro mujeres que habían llegado recientemente al país con sus familias desde Venezuela, Honduras, República Dominicana y Haití. En sus comienzos, la congregación ayudaba a los recién llegados a instalarse y los conectaba con redes de alojamiento disponibles en la ciudad.
Sin embargo, durante el último año y medio, el aumento de las detenciones migratorias modificó las necesidades de la comunidad. Según la pastora, muchas personas comenzaron a evitar el contacto con las autoridades por temor a ser detenidas, mientras algunas familias permanecían encerradas en sus viviendas o deambulaban por la ciudad sin saber dónde buscar ayuda.
Ante esta situación, Roca de Refugio comenzó a ofrecer fondos para pagar alquileres y comprar alimentos, además de espacios donde las familias pueden permanecer temporalmente. La iglesia también realiza seguimiento de los casos de arrestos y deportaciones y articula redes de apoyo para evitar que las personas afectadas queden aisladas.
La tarea de García se organiza alrededor de tres ejes: acompañamiento pastoral, protección comunitaria y apoyo espiritual durante situaciones de crisis. La pastora sostiene que la fe puede convertirse en un sostén para quienes atraviesan momentos de profunda incertidumbre y separación familiar.
La situación también afecta especialmente a los niños. García advierte que la presión migratoria está generando un “trauma colectivo”, con consecuencias sobre la estabilidad de las familias y el bienestar emocional de los menores.
San Antonio refleja parte de la tendencia migratoria que atraviesa Texas. Según datos citados en el informe, la ciudad registra un promedio de 71 detenciones diarias de migrantes, mientras que en julio el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos alcanzó cerca de 50.000 detenciones a nivel nacional.
En este contexto, la iglesia se transformó en un espacio donde las familias encuentran acompañamiento y recursos básicos. Para García, la tarea que desarrolla actualmente la congregación responde al propósito con el que, según afirma, Dios la llamó a fundarla: estar presente y ayudar a quienes atraviesan este momento de crisis.