












El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, nominó a Jane Lynch, hija del reconocido evangelista Franklin Graham, para ocupar el cargo de embajadora plenipotenciaria para la Libertad Religiosa Internacional.
La posición, dependiente del Departamento de Estado, permanece vacante desde enero de 2025 y tiene un papel central en la diplomacia estadounidense vinculada con la libertad religiosa y los derechos humanos.
La designación ubica a Lynch en el centro de la política exterior estadounidense en materia de persecución religiosa y defensa de minorías de fe. El material señala que la administración Trump ha intensificado su discurso sobre estos temas.
Experiencia en organizaciones evangélicas
Jane Lynch desempeñó cargos de alto nivel en Samaritan’s Purse, la organización humanitaria dirigida por su padre, Franklin Graham, uno de los referentes evangélicos más influyentes de Estados Unidos.
También mantiene una relación estrecha con la Asociación Evangelística Billy Graham, fundada por su abuelo, el reconocido predicador Billy Graham.
Durante la primera administración Trump, Lynch integró la Junta Asesora Evangélica Ejecutiva del Consejo Asesor de Fe del presidente, un órgano que articuló la relación entre la Casa Blanca y el movimiento evangélico conservador.
Además, ganó notoriedad pública a través de su podcast, donde se pronunció contra el antisemitismo en campus universitarios y expresó su apoyo a Israel desde su identidad cristiana.
El cargo para el que fue nominada tiene entre sus funciones coordinar la respuesta diplomática de Estados Unidos ante desafíos vinculados con la libertad religiosa en el mundo. También contempla impulsar sanciones, programas de apoyo y negociaciones bilaterales en defensa de comunidades vulnerables.
La nominación es presentada en el material como un refuerzo de la relación entre la administración Trump y el liderazgo evangélico estadounidense, además de una oportunidad para aumentar la visibilidad internacional de organizaciones religiosas con presencia humanitaria.
El contexto global
La propuesta llega en un escenario de preocupación internacional por la persecución religiosa. David Trimble, presidente del Instituto para la Libertad Religiosa, calificó la situación como una “plaga sin precedentes de persecución religiosa”.
Según informes recientes de organizaciones como Open Doors y Human Rights Watch, más de 360 millones de cristianos viven en países donde enfrentan altos niveles de persecución.
El material también menciona a minorías religiosas como los uigures en China, los bahá’ís en Irán, los cristianos en Nigeria y los hindúes en Pakistán, que enfrentan restricciones severas, violencia o discriminación sistemática.
Entre las regiones señaladas por el deterioro de la libertad religiosa aparecen el Sahel africano, Oriente Medio y partes del sur de Asia.