Flávio Bolsonaro supera a Lula y afrontará una segunda vuelta marcada por el voto evangélico

El candidato del Partido Liberal obtuvo el 47,1% de los votos válidos frente al 45% de Lula y se impuso en la primera vuelta de las elecciones brasileñas. La segunda vuelta será el 25 de octubre y el respaldo evangélico aparece como uno de los factores decisivos.
Hace 10 horas Actualidad

Flávio Bolsonaro, candidato presidencial del Partido Liberal e hijo mayor del expresidente Jair Bolsonaro, se impuso a Luiz Inácio Lula da Silva en la primera vuelta de las elecciones generales de Brasil y ambos volverán a enfrentarse el próximo 25 de octubre.

Con el 98% de los votos escrutados, el Tribunal Superior Electoral otorgaba a Flávio Bolsonaro el 47,1% de los votos válidos, frente al 45% de Lula. Ninguno alcanzó la mitad necesaria para evitar una segunda vuelta.

El resultado sorprendió a los sondeos previos. Una encuesta de Datafolha realizada entre el 22 y el 24 de septiembre ubicaba a Lula cuatro puntos por delante, con el 40% frente al 36% de Flávio. El candidato del Partido Liberal, de 45 años, encabezó el recuento desde el comienzo.

Tras conocerse los resultados, Bolsonaro afirmó en Brasilia que “Brasil quiere cambio” y dio por terminado el ciclo del Partido de los Trabajadores. Lula, desde São Paulo, sostuvo que su rival representa “la incertidumbre”.

La segunda vuelta estará condicionada por el reparto de los votos obtenidos por los candidatos eliminados. Los postulantes de derecha sumaron cerca del 7%, mientras que Lula ya competía como candidato de la izquierda.

El avance de la derecha también se reflejó en otras elecciones realizadas el mismo día. Tarcísio de Freitas fue reelegido gobernador de São Paulo con 26 puntos de ventaja sobre Fernando Haddad, mientras el Partido Liberal ganó representación en el Congreso. Michelle Bolsonaro y Carlos y Jair Renan, dos hijos del expresidente, también obtuvieron escaños.

Uno de los factores que puede resultar decisivo es el voto evangélico. Según el Censo de 2022, los evangélicos representan el 26,9% de la población brasileña, unos 47,4 millones de personas.

Una encuesta de Datafolha publicada el 17 de septiembre señalaba que Flávio Bolsonaro alcanzaba el 60% de la intención de voto entre los evangélicos para una eventual segunda vuelta, frente al 32% de Lula.

El respaldo, sin embargo, no estaba asegurado desde el inicio de la campaña. Algunos líderes religiosos habían preferido inicialmente a Tarcísio de Freitas o Michelle Bolsonaro. Para reforzar su vínculo con este electorado, la campaña de Flávio creó una coordinación específica, estableció contactos con pastores y grupos vinculados a iglesias y adaptó el lenguaje del candidato.

Flávio se identifica como evangélico y en los últimos meses intensificó sus referencias a la fe cristiana. También participó en cultos de la Asamblea de Dios y buscó acercarse al votante católico.

Lula, que es católico, también intentó atraer a sectores evangélicos. Durante su mandato nombró al bautista Jorge Messias para el Supremo Tribunal Federal, declaró la música góspel patrimonio cultural y su esposa, Janja da Silva, mantuvo reuniones con líderes evangélicos.

El voto evangélico, de todos modos, no constituye un bloque uniforme. El material señala que casi un tercio de los fieles se inclinaba por Lula en septiembre, por lo que su movilización puede tener peso en la definición de la segunda vuelta.

Los dos candidatos también presentan diferencias en sus propuestas económicas, laborales, de seguridad, justicia, política social y relaciones exteriores. Lula plantea mantener el marco fiscal, ampliar la inversión pública y aumentar la carga impositiva sobre los sectores de mayores ingresos. Flávio propone reducir el tamaño del Estado, disminuir el gasto y avanzar con nuevas privatizaciones.

En seguridad, Lula plantea mayor coordinación e inteligencia policial, mientras Flávio propone una política más dura, con nuevas prisiones federales, mayor capacidad penitenciaria y una reducción de la edad penal.

Las diferencias también abarcan cuestiones de familia, vida, género y educación. Flávio declara como principios centrales la libertad, la familia y la vida desde la concepción, mientras Lula incorpora en su programa los derechos sexuales y reproductivos y políticas dirigidas a personas LGTBIQ+.

La segunda vuelta del 25 de octubre definirá cuál de los dos modelos obtiene la presidencia de Brasil, con el voto de millones de evangélicos como uno de los sectores que podría inclinar el resultado.