












La comunidad cristiana de México expresó su consternación por el asesinato del pastor evangélico Ángel González y su esposa, Irán Montes, ocurrido durante la madrugada del jueves 15 de octubre en la ciudad de Irapuato, estado de Guanajuato.
El matrimonio fue atacado a balazos frente a su vivienda, ubicada en la colonia Villas El Dorado, en un hecho que permanece bajo investigación y que provocó numerosas expresiones de dolor y pedidos de justicia.
González se desempeñaba como pastor principal de la iglesia Calvary Chapel Irapuato. Su esposa, Irán Montes, era docente con grado de maestría en la División de Ciencias Naturales y Exactas de la Universidad de Guanajuato y también integraba el consejo de la Asociación Sindical de Personal Académico y Administrativo.
La pareja deja dos hijos, un joven de 18 años y una adolescente de 17.
Según la información difundida por la revista de Calvary Chapel, el pastor había participado en un servicio funerario poco antes de que se produjera el ataque.
El crimen ocurrió aproximadamente a la 1:30 de la madrugada, en la intersección de las calles Edison y Galileo, al sur de Irapuato.
De acuerdo con los primeros informes policiales, el matrimonio se encontraba dentro de su vehículo, junto a la cochera de la vivienda, cuando un hombre descendió de otro automóvil y abrió fuego a corta distancia.
El agresor disparó primero contra Ángel González y posteriormente contra Irán Montes, antes de escapar presuntamente por el bulevar Solidaridad.
El pastor falleció en el asiento del conductor, mientras que su esposa fue trasladada en ambulancia, aunque murió antes de llegar al hospital.
En el lugar intervinieron efectivos de la Policía Municipal, la Guardia Nacional, el Ejército, fuerzas estatales y agentes de la Fiscalía General de Guanajuato.
Las autoridades informaron sobre la detención de un hombre cuya posible participación en el doble homicidio está siendo investigada. Hasta el momento no se confirmó su responsabilidad ni se esclareció el motivo del ataque.
Tampoco se determinó si las víctimas habían sido seguidas o si los responsables las estaban esperando. Según la información conocida por familiares y allegados, no se trataría de un robo, aunque todavía se aguarda una conclusión oficial.
Tras conocerse la noticia, Calvary Chapel Irapuato difundió un mensaje dirigido a otras congregaciones para comunicar el fallecimiento del matrimonio y solicitar acompañamiento espiritual para sus hijos y familiares.
"La iglesia está destrozada y necesita desesperadamente sus oraciones y apoyo. Las familias de Calvary Chapel de todo México están de duelo", expresó la congregación.
El Comité Nacional Evangélico de la Defensa también manifestó su pesar y reclamó una investigación que permita esclarecer los hechos.
"Rogamos a las autoridades competentes del estado, que se investiguen y esclarezcan los hechos; oremos por nuestra nación", señaló la organización.
El asesinato ocurrió durante una jornada de extrema violencia en Irapuato, donde seis personas murieron y otras dos resultaron heridas en diferentes episodios registrados en menos de 24 horas.
La muerte del matrimonio pastoral también volvió a poner en discusión los riesgos que enfrentan los líderes religiosos en distintas regiones de México.
La Lista Mundial de la Persecución 2026, elaborada por Puertas Abiertas, ubica al país en el puesto 30 y advierte sobre las amenazas que representan los grupos criminales para determinadas comunidades cristianas.
Por su parte, el Observatorio de Libertad Religiosa en América Latina ha señalado que pastores y congregaciones que desarrollan actividades en territorios afectados por el crimen organizado pueden enfrentar amenazas, extorsiones, secuestros y ataques.
Entre los antecedentes recientes figura el asesinato de los pastores Ángel Valenzuela y su hijo Miguel, ocurrido en julio en Guadalupe y Calvo, Chihuahua, además de la muerte del sacerdote católico Román de la Cruz Hernández en septiembre, en Hidalgo.
Sin embargo, las autoridades todavía no establecieron si el asesinato de Ángel González e Irán Montes tiene alguna relación con la actividad religiosa del matrimonio.
Mientras avanza la investigación, familiares, congregaciones y organizaciones cristianas continúan reclamando justicia y acompañamiento para los dos hijos que quedaron sin sus padres.