De la Espriella asume en Colombia con un mensaje de fe, orden y mano firme

La asunción de Abelardo de la Espriella estuvo marcada por referencias explícitas a Jesucristo, llamados a recuperar la seguridad y una agenda política conservadora. La ceremonia se realizó en Cali, reunió a líderes políticos internacionales y anticipó medidas contra el narcotráfico, cambios económicos y un mayor alineamiento con Estados Unidos.
Hace 3 horas Actualidad

Abelardo de la Espriella asumió la Presidencia de Colombia en una ceremonia atípica realizada en la Arena USC de Cali, en lugar del tradicional Capitolio Nacional de Bogotá. El acto, autorizado por el Congreso y desarrollado bajo un importante dispositivo de seguridad, estuvo acompañado por la presencia de dirigentes internacionales y por un discurso que combinó referencias religiosas con un fuerte mensaje político centrado en el orden y la seguridad.

Entre los invitados estuvieron el rey Felipe VI de España y varios presidentes latinoamericanos, entre ellos Javier Milei, de Argentina Daniel Noboa, de Ecuador José Antonio Kast, de Chile y Santiago Peña, de Paraguay. También participaron los expresidentes colombianos Álvaro Uribe e Iván Duque, además de representantes diplomáticos de distintos países.

Antes de recibir la banda presidencial, De la Espriella recorrió el recinto durante unos veinte minutos, acompañado por su esposa y sus hijos, y saludó a los asistentes con la señal militar. Luego, frente a más de 2.000 personas, cerró el acto con la consigna “Firmes por la patria”.

La dimensión religiosa tuvo un papel destacado durante la jornada. En su primer discurso, pronunciado desde el Batallón Pichincha, el mandatario agradeció a Jesucristo y sostuvo que “el que está de rodillas delante de Dios jamás será vencido”. También concluyó con la expresión “Firmes por la Patria, que viva Cristo Rey”.

El presidente afirmó que su gestión impulsará una denominada “batalla cultural” para recuperar valores como la familia, el mérito, la disciplina, el respeto por la ley, el patriotismo y la creencia en Dios. En materia educativa, sostuvo que las aulas deben estar destinadas al conocimiento y la ciencia y cuestionó lo que definió como adoctrinamiento ideológico.

La ceremonia incluyó además una instancia de invocación y alabanza con la participación de representantes del judaísmo, el catolicismo y el cristianismo evangélico. El rabino David Michaan pidió sabiduría, fortaleza y humildad para el nuevo mandatario, mientras que el pastor Eduardo Cañas Estrada centró su intervención en la protección de las Fuerzas Militares y de distintos sectores de la población.

Por su parte, el monseñor Francisco Múnera llamó a la unidad nacional y pidió el cese de los atentados terroristas. Durante el acto también se proyectó una imagen de la Virgen María mientras la cantante Maia interpretaba Hallelujah, de Leonard Cohen.

En el plano político, De la Espriella anunció un programa de gobierno orientado a reforzar la seguridad y combatir el narcotráfico. Entre sus primeras medidas planteó el final de los diálogos de paz impulsados por la administración anterior y anunció la elaboración de una lista de grupos considerados “narcoterroristas”.

También anticipó el regreso de las fumigaciones en zonas de cultivos de coca y aseguró que su gobierno combatirá al narcotráfico “sin tregua”. En este punto, tomó como referencia la política de seguridad desarrollada durante los gobiernos de Álvaro Uribe.

En materia económica, el nuevo presidente prometió una “regeneración económica” basada en la iniciativa privada, la inversión y la generación de empleo. Anunció además un decreto para congelar el gasto público, una estrategia para incrementar la explotación de petróleo y gas y un plan para recuperar el papel de Ecopetrol, junto con medidas destinadas a combatir la corrupción.

Otro de los ejes de su gestión será la política exterior. De la Espriella confirmó que Colombia se incorporará al Escudo de las Américas, una alianza impulsada por Donald Trump, desde el inicio de su mandato. La decisión refuerza el acercamiento del nuevo gobierno colombiano con Estados Unidos y con sectores de derecha de la región.

El mandatario también cuestionó el funcionamiento de la Jurisdicción Especial para la Paz y anunció que revisará su estructura y alcance. Al mismo tiempo, descartó promover una Asamblea Constituyente y sostuvo que los cuatro años de gobierno serán suficientes para implementar su programa.

La jornada de asunción dejó así una primera definición del perfil político del nuevo gobierno colombiano: una combinación de referencias religiosas, defensa de valores conservadores, endurecimiento de la política de seguridad, reformas económicas y un marcado acercamiento a gobiernos de derecha de la región y a Estados Unidos.

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