
Ataque atribuido a Boko Haram deja 12 muertos en una aldea de Nigeria

Un ataque armado ocurrido durante la madrugada del lunes en la aldea de Nzangula, en el estado nigeriano de Adamawa, dejó 12 personas muertas, dos heridas y una mujer secuestrada, según confirmaron autoridades locales.
Nzangula se encuentra en el distrito de Guyaku, dentro del área de gobierno local de Gombi, una región que ha registrado repetidos ataques de grupos armados en los últimos años.
Los atacantes fueron señalados como integrantes de Boko Haram. De acuerdo con el presidente de la autoridad local, Markus Ishaya, irrumpieron mientras la mayoría de los habitantes dormía y destruyeron la iglesia de la comunidad, además de varias viviendas y tiendas.
Boko Haram y su facción vinculada al Estado Islámico en África Occidental, ISWAP, han protagonizado numerosos ataques contra aldeas, escuelas e iglesias cristianas, además de secuestros masivos en distintos estados de Nigeria.
Tras el ataque, las autoridades locales solicitaron refuerzos de seguridad y patrullajes permanentes ante el temor de nuevas incursiones. Hasta el momento no se habían informado detenciones relacionadas con este hecho y la mujer secuestrada continuaba desaparecida.
Testigos presenciales señalaron como presuntos responsables a combatientes de Boko Haram, organización que mantiene presencia en el norte de Nigeria y que ha sido objeto de operaciones militares en Adamawa.
El ataque se produjo en un contexto de nuevas incursiones armadas en comunidades rurales de Adamawa y Borno, donde continúan operando células de Boko Haram pese a los esfuerzos del Ejército nigeriano por recuperar territorio.
La actividad de estos grupos forma parte de un conflicto que, desde 2009, ha dejado más de 35.000 muertos y millones de desplazados, según informes de organismos internacionales.
El gobierno estatal de Adamawa condenó la masacre y anunció una investigación destinada a identificar a los responsables. Líderes comunitarios también reclamaron asistencia humanitaria urgente para los habitantes de Nzangula, que quedaron sin iglesia y con parte de sus viviendas destruidas.
El noreste de Nigeria continúa siendo una de las regiones más inestables del país, con la presencia simultánea de Boko Haram, ISWAP y otros grupos armados que afectan a la población civil.
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