Iglesias evangélicas de Ceuta unen esfuerzos para asistir a migrantes en medio de la crisis

Las congregaciones y ministerios evangélicos de Ceuta crearon una red de apoyo para atender a los miles de migrantes que permanecen en las calles tras el reciente colapso migratorio. Voluntarios distribuyen alimentos y literatura cristiana, mientras las iglesias buscan coordinar recursos y responder a una situación que continúa generando preocupación entre los vecinos.
Hace 4 horas Actualidad

Las iglesias evangélicas y distintos ministerios cristianos de Ceuta comenzaron a coordinar una respuesta conjunta frente a la grave crisis migratoria que atraviesa la ciudad. Una semana después del episodio que provocó la llegada masiva de personas desde Marruecos, miles de migrantes, incluidos menores, permanecen en distintos puntos de la ciudad y sus alrededores.

La iniciativa surgió a partir de una convocatoria realizada por Javier Santolaria, pastor de Casa de Alabanza, considerada la congregación evangélica más antigua de Ceuta, fundada alrededor de 1958. El objetivo de la reunión fue coordinar esfuerzos, evitar la duplicación de tareas y determinar cuáles son las necesidades más urgentes.

En el encuentro participaron representantes de diferentes organizaciones, entre ellas el Centro Betel, el Centro Remar y la asociación Más Vida. Como resultado, se puso en marcha una red de apoyo social que ya desarrolla actividades durante la semana.

De lunes a viernes, grupos de voluntarios recorren diferentes sectores de la ciudad para entregar bolsas con alimentos básicos a grupos de migrantes que permanecen en zonas periféricas. La ayuda incluye también literatura cristiana en distintos idiomas. Entre los materiales distribuidos se encuentran ejemplares de Más que un carpintero, en francés y árabe, y el Sermón del Monte, en árabe.

Santolaria explicó que la decisión de trabajar de manera coordinada responde a la magnitud de la situación. Según su testimonio, numerosos migrantes continúan en las calles y en barrios alejados del centro, mientras la ciudad intenta recuperar cierta normalidad.

La cantidad exacta de personas que permanecen actualmente en Ceuta no ha sido confirmada oficialmente. Sin embargo, las organizaciones que trabajan sobre el terreno estiman que se trata de miles de personas, entre ellas numerosos menores.

El pastor describió una situación que continúa generando preocupación entre los vecinos, especialmente en las zonas periféricas. Según relató, aunque se ha incrementado la presencia de efectivos policiales y militares, todavía se producen altercados y persiste una fuerte sensación de inseguridad.

La tensión también se extiende al ámbito educativo ante el inicio del nuevo curso escolar. La posibilidad de habilitar dos centros para recibir a menores no acompañados generó protestas de algunos padres, sumando una nueva dificultad a una situación social ya compleja.

Durante los últimos días se reforzó la presencia de la Policía Nacional y la Guardia Civil con efectivos llegados desde la península. También se desplegaron unidades del Ejército en lugares considerados estratégicos, como accesos a supermercados y estaciones de servicio. Según Santolaria, el operativo permitió mejorar parcialmente la tranquilidad de los vecinos, aunque considera que los recursos continúan siendo insuficientes frente a la magnitud del fenómeno.

La crisis también dejó un fuerte impacto entre quienes trabajan directamente en la atención de las personas que llegaron a la ciudad. La esposa del pastor, enfermera en un centro sanitario de Ceuta, fue destinada desde el comienzo de la emergencia a la zona de El Tarajal.

Según su relato, durante las primeras horas debieron atender a numerosas personas heridas y también a adolescentes que llegaron sin vida. Organizaciones no gubernamentales que trabajan en la zona han informado de más de 140 fallecidos entre España y Marruecos durante el episodio, mientras diferentes estimaciones sitúan en decenas de miles la cantidad de personas que pudieron ingresar en un período de aproximadamente 24 horas.

El impacto de la emergencia también afectó a las propias comunidades religiosas. Casa de Alabanza decidió realizar de manera virtual el culto del domingo posterior al inicio de la crisis, siguiendo las recomendaciones de las autoridades. La congregación esperaba retomar las reuniones presenciales en los días siguientes, si las condiciones lo permitían.

La iglesia refleja además la diversidad de la población de Ceuta, con familias procedentes de países como Venezuela, México, Argentina y Colombia.

En medio de un escenario marcado por la incertidumbre, los grupos evangélicos buscan mantener la asistencia humanitaria y coordinar sus recursos para llegar a quienes permanecen en situación de vulnerabilidad. Desde la congregación también han pedido a otras comunidades cristianas de España que continúen acompañando la situación mediante la oración y la solidaridad.

Este artículo está optimizado para dispositivos móviles.
Leer Versión Completa

Más Noticias