Chile vuelve a debatir el aborto tras polémica por proyecto para escuchar el latido del embrión

La iniciativa “Escucha su Corazón”, impulsada por parlamentarios de oposición, propone que las mujeres puedan escuchar el latido del embrión antes de una interrupción del embarazo. La ministra de Salud, May Chomali, cuestionó el proyecto por considerar que no existe evidencia científica de que esta medida modifique las decisiones dentro de las tres causales permitidas por la legislación chilena.
Hace 4 horas Actualidad

El debate sobre el aborto volvió a ocupar un lugar destacado en Chile a partir del proyecto de ley “Escucha su Corazón”, presentado ante la Cámara de Diputados por parlamentarios del Partido Nacional Libertario, el Partido Republicano y Renovación Nacional. La iniciativa propone que las mujeres que soliciten una interrupción del embarazo puedan escuchar el latido del embrión antes de tomar una decisión.

La propuesta establece que la paciente podrá rechazar voluntariamente esta posibilidad. Sin embargo, uno de los puntos que genera mayor controversia señala que, si la mujer se niega a escuchar el latido, el médico debería abstenerse de practicar la interrupción del embarazo.

El principal impulsor del proyecto, el diputado Cristóbal Urruticoechea, defendió la iniciativa bajo el argumento de que una decisión de esta naturaleza solo puede considerarse plenamente libre cuando la paciente dispone de información completa sobre el embarazo.

La ministra de Salud, May Chomali, manifestó una posición contraria. En declaraciones a Tele13 Radio sostuvo que no existe evidencia científica que permita afirmar que escuchar el latido del embrión lleve a una mujer a modificar su decisión en los casos contemplados por las tres causales establecidas en Chile.

Chomali también señaló que la medida no representaría un cambio significativo desde el punto de vista médico, debido a que las ecografías ya forman parte de los procedimientos habituales para evaluar situaciones relacionadas con las causales de interrupción del embarazo. Por ese motivo, consideró que la propuesta no incorpora un aporte médico adicional.

El proyecto también generó pronunciamientos desde la Iglesia Católica. El arzobispo de Santiago, cardenal Fernando Chomali, cuestionó públicamente la práctica del aborto y planteó reparos sobre el papel de los profesionales de la salud frente a la vida en gestación.

El cardenal sostuvo que, en lugar de centrarse únicamente en mostrar el latido a una mujer que atraviesa una situación compleja, sería necesario promover una medicina comprometida con el cuidado y la protección de la vida. También recordó los principios asociados al juramento médico y manifestó su convicción de que existe un ser humano que merece protección.

Al mismo tiempo, Chomali reconoció que no conocía en detalle el texto legislativo y cuestionó la polarización que generó el debate. Incluso señaló que se arrepintió de una publicación realizada anteriormente sobre el tema debido a que, en lugar de favorecer el diálogo, había contribuido a profundizar la división.

La controversia se amplió además por cuestionamientos de parlamentarios opositores a una norma técnica emitida por el Ministerio de Salud durante el gobierno de Gabriel Boric. La senadora Vanessa Kaiser y el diputado Urruticoechea sostienen que esa regulación habría ampliado los criterios para aplicar la primera causal de aborto sin una nueva discusión legislativa.

Entre sus principales críticas, los parlamentarios cuestionan la consideración de determinados embarazos de adolescentes y mujeres mayores de 45 años dentro de situaciones de riesgo vital, además de disposiciones relacionadas con las derivaciones médicas y con los procedimientos utilizados para interrumpir determinados embarazos.

Los legisladores también cuestionaron la utilización de la asistolia, un procedimiento destinado a provocar el cese de la actividad cardíaca fetal antes de continuar con la interrupción del embarazo, y reclamaron modificaciones a la normativa.

El debate se desarrolla en el marco de la legislación chilena que permite la interrupción voluntaria del embarazo bajo tres causales: riesgo vital de la mujer, inviabilidad fetal de carácter letal y embarazo producto de una violación.

La discusión sobre la posibilidad de que una mujer escuche el latido del embrión antes de abortar tampoco es exclusiva de Chile. El propio proyecto menciona antecedentes legislativos en distintos estados de Estados Unidos, entre ellos Kentucky, Texas y Wisconsin.

La iniciativa vuelve a poner en discusión cuestiones médicas, jurídicas, éticas y religiosas relacionadas con el aborto. Mientras sus impulsores sostienen que busca garantizar mayor información antes de una decisión irreversible, sus detractores consideran que introduce una exigencia sin respaldo científico suficiente y que podría interferir en la atención de las mujeres contemplada por la legislación vigente.

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