












Los patriarcas y jefes de las Iglesias cristianas de Jerusalén condenaron el ataque perpetrado el sábado contra agricultores palestinos de fe cristiana y una delegación de diplomáticos europeos que visitaba la localidad de Taybeh, situada al este de Ramala, en Cisjordania. Los líderes religiosos calificaron el episodio como un acto atroz y advirtieron que la violencia contra las comunidades palestinas se ha intensificado durante la temporada de recolección de aceitunas.
Según el comunicado difundido por las Iglesias, lo ocurrido no constituye un hecho aislado. Las localidades palestinas de Cisjordania enfrentan una ola de agresiones que afecta especialmente a las familias que dependen de la cosecha de aceitunas para su sustento.
Las imágenes del incidente muestran a colonos israelíes con el rostro cubierto, algunos armados con garrotes y otros desplazándose en vehículos todoterreno. Los agresores bloquearon el paso de los diplomáticos y les exigieron identificarse. Durante el episodio resultó herido el alcalde de la ciudad francesa de Aulnoye-Aymeries y fue rota la ventanilla de un vehículo del consulado belga. Además, los atacantes se apropiaron de parte de las aceitunas recogidas por los trabajadores palestinos.
Los líderes cristianos también rechazaron las declaraciones del rabino Dov Lior, antiguo rabino del asentamiento de Quiriat Arba y referente espiritual del partido Poder Judío, vinculado al ministro Itamar Ben Gvir. Lior sostiene que la tierra pertenece al pueblo judío y que recoger sus frutos constituye una afirmación pública de esa propiedad y un deber religioso de conquistar la tierra. Asimismo, argumenta que los agricultores palestinos que no pueden llegar a sus olivares podrían ser considerados como personas que abandonaron la cosecha.
Sin embargo, esa postura no cuenta con un respaldo unánime dentro del ámbito religioso israelí. Una carta publicada por otros rabinos una semana antes consideró que recoger aceitunas de olivares palestinos constituye un robo. El movimiento rabínico Tzohar también manifestó su rechazo a esa interpretación.
De acuerdo con el Ministerio de Salud palestino, al menos cuatro personas murieron y más de cien resultaron heridas desde el comienzo de la cosecha, a principios de octubre. Por su parte, la organización israelí de derechos humanos Yesh Din contabilizó al menos 170 ataques de colonos desde el 27 de septiembre.
El impacto sobre la actividad agrícola también es significativo. Según el Ministerio de Agricultura palestino, más de 98.000 olivos fueron dañados en Cisjordania durante los últimos tres años, con pérdidas estimadas en 66 millones de dólares para los agricultores.
El ataque en Taybeh se produjo un día después de que colonos golpearan a Heidi Levine, una experimentada fotógrafa estadounidense del diario The Washington Post, mientras cubría la cosecha en la cercana localidad de Abu Falah.
Taybeh es considerada la última localidad enteramente cristiana de Cisjordania y ya había sido escenario de episodios de violencia. En julio de 2025, colonos prendieron fuego en las inmediaciones del cementerio y de la iglesia de San Jorge, un templo del siglo V. En aquella oportunidad, los responsables de las Iglesias visitaron la localidad para expresar su solidaridad y denunciaron daños en los olivares y el ingreso de ganado a las propiedades de familias cristianas.
Tras el nuevo episodio, el ministro de Exteriores de Bélgica, Maxime Prévot, relacionó la agresión con la política de asentamientos israelíes y anunció que impulsaría nuevas sanciones de la Unión Europea. Su homólogo francés, Jean-Noël Barrot, reclamó que los responsables fueran detenidos y llevados ante la Justicia.
La Unión Europea exigió que se establezcan responsabilidades y se adopten medidas para prevenir nuevos ataques durante la cosecha. El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, afirmó que Washington espera que Israel intensifique sus esfuerzos para disuadir estas agresiones.
En Israel, el ejército calificó el episodio como un grave acto de violencia, aunque señaló que la visita no había sido coordinada con sus autoridades y que no había soldados en el lugar. La policía abrió una investigación y el presidente Isaac Herzog condenó los hechos. Por su parte, la oficina del primer ministro Benjamin Netanyahu habló de un presunto ataque y pidió prudencia antes de establecer conclusiones.
El diario Haaretz informó, además, que el ejército había recibido varias alertas horas antes del incidente sobre las amenazas contra la delegación, con información sobre su ubicación y videos de los agresores, pero no habría actuado ante esas advertencias.