La “Baby Box” de Corea del Sur ya permitió salvar a más de 2.000 recién nacidos abandonados

La iniciativa creada en 2007 por el pastor evangélico Lee Jong-rak en Seúl ofrece un lugar seguro para recién nacidos que podrían ser abandonados en condiciones peligrosas. Un documental reciente volvió a poner en el centro de la escena una obra que también brinda asistencia a madres en situación de vulnerabilidad y que generó debate sobre el abandono infantil.
Hace 3 días Actualidad

En una calle lateral de Seúl, Corea del Sur, una pequeña caja empotrada en la pared de un edificio permanece iluminada y acondicionada durante todo el día para recibir a recién nacidos que podrían quedar abandonados en lugares peligrosos. Se trata de la conocida “Baby Box”, una iniciativa creada en 2007 por el pastor evangélico Lee Jong-rak.

El religioso, fundador de la iglesia Jusarang, decidió instalar la primera caja después de conocer numerosos casos de bebés abandonados en baños públicos, callejones e incluso contenedores de basura. Su objetivo fue ofrecer una alternativa segura que permitiera proteger la vida de los recién nacidos y, al mismo tiempo, brindar apoyo a sus madres.

La historia de Lee Jong-rak volvió a ganar repercusión internacional tras el estreno de un documental producido por “Korean Next Door”, que acompañó durante una jornada al pastor, actualmente de 71 años. Según los datos difundidos sobre la iniciativa, unas 2.210 criaturas fueron recibidas en las instalaciones durante casi dos décadas.

El documental también muestra que una parte importante de los niños entregados presenta discapacidades o necesidades especiales. Frente a esta realidad, Lee no solo recibió a los bebés, sino que impulsó un centro destinado a brindarles atención y cuidado.

La iniciativa también contempla a las madres. Muchas de ellas son jóvenes, solteras o atraviesan situaciones familiares y económicas complejas. El centro les ofrece un espacio donde pueden permanecer temporalmente, recibir ayuda y reconstruir sus vidas manteniendo su anonimato.

El proyecto, sin embargo, no está exento de controversia. Sus defensores consideran que la Baby Box constituye una alternativa de emergencia capaz de evitar que recién nacidos mueran tras ser abandonados en lugares inseguros. Sus críticos, en cambio, sostienen que este tipo de dispositivos podría facilitar el abandono infantil.

Hwang Min-sook, directora general de Babybox Korea, rechazó esta última interpretación y explicó que muchas madres llegan al lugar después de haber agotado otras posibilidades. Según señaló, los trabajadores intentan conversar con ellas antes de aceptar la entrega de un bebé y buscan ofrecer alternativas para que puedan conservar la posibilidad de criarlo.

El centro también brinda durante un período de hasta tres años distintos tipos de asistencia, entre ellos apoyo económico, asesoramiento legal, ayuda para vivienda, gastos médicos y elementos necesarios para el cuidado de los niños. El programa se sostiene principalmente mediante donaciones y plantea como objetivo que las madres puedan permanecer junto a sus hijos cuando las circunstancias lo permiten.

De acuerdo con los datos citados en la información difundida, de los más de 2.100 bebés recibidos, 311 fueron posteriormente reunificados con sus madres, mientras que otros 167 fueron adoptados. La mayoría fue derivada a centros de protección infantil.

La problemática está relacionada además con factores culturales presentes en Corea del Sur. Según responsables del programa, algunas familias consideran que tener un hijo fuera del matrimonio puede generar vergüenza y afectar la reputación y la posición social de sus integrantes. Esta presión aparece también reflejada en el documental.

Datos de la fundación Jusarang Community indican que alrededor del 13% de las madres atendidas por Baby Box dieron a luz fuera de hospitales, una situación poco habitual en un país con uno de los sistemas sanitarios más desarrollados de Asia.

El modelo de las cajas de entrega segura se extendió posteriormente a otros países. Existen dispositivos similares en lugares como Alemania, Suiza, Bélgica, Polonia, Hungría, Pakistán y Malasia, con diferentes marcos legales y modalidades de funcionamiento.

Uno de los casos más conocidos ocurrió en Amberes, Bélgica, en 2021, cuando un bebé fue encontrado de manera segura en una de estas instalaciones y recibió el nombre de Finn.

Más allá de las discusiones sobre sus implicancias legales, sociales y éticas, la experiencia impulsada por Lee Jong-rak convirtió a la Baby Box en un símbolo de protección de recién nacidos en situaciones extremas. Su historia también puso el foco en una problemática más amplia: la necesidad de acompañar a las madres vulnerables para que abandonar a un hijo no aparezca como la única alternativa posible.

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